domingo, 24 de enero de 2010

Distorsionado
humo que
envuelve
la esférica
mirada de
una totalidad
que tarda
demasiado
en encontrar
el punto final.
Entre extensos
párrafos donde
las comas hablan
y las palabras
enmudecen
pese a la crueldad
del contenido.
Contenido cuya
materia, esencia
del todo acabó
en un irónico
vacio.
Cambiando la
posición, ese
halo quedará
enmarcado
pese a que el
viento no estará.
Se llamó locura
a lo racional
y racional al
eterno estado
onírico de los
sentimientos.
Pirámides
invertidas
que dieron
cuanto tuvieron
y al final de sus
días se convirtieron
en gélido polvo.
Destierro adicto
a la compañía
fantasmagórica
del recuerdo,
destierro cosido
a la falta de voluntad
cuyo único riesgo
fue poner el sello
final.
¿Serán pintadas
de nuevo las pasiones?
¿Seguirá brillando
el temido olvido?

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