jueves, 7 de enero de 2010

Olvidas,
eres olvidado,
en el olvido
el recuerdo
es grabado
en el pecho.
Vacio, suturas
con palabras
bien dichas
la frialdad
de un cobarde
corazón alejado
de la existencia
que aspira a
ser vida dentro
de la proximidad
de una muerte
no escrita.
Dejaste en el
abandono la mirada,
no brillas, no amaneces,
tan solo permaneces
en la oscuridad de un
deseo no realizado.
Mueres junto al
tiempo resucitando
envejecidos sueños.
Llorarás en tus manos
lo que no pudiste
llorar con ese
corazón limitado,
cegado por la
recuperación
de lo perdido.
Fuiste la negación
del autoengaño
en busca de un
inexistente yo.
No lloran los
árboles, dejaron
la esperanza
colgada en la
sombría ventana
del ayer.
¿Dónde se encuentra
lo soñado?
¿Volverá la lluvia?
¿Volverán aquellos
que un día fueron
refugiados?
Volverán y el
reencuentro será
aquel adiós no
dicho.
Volverán para
recuperar aquel
vacio que dejaron.

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