domingo, 3 de enero de 2010

Quemando
friamente
la oportunidad.
Momentánea
elevación hacia
un desconocido
mundo.
Quemando horas
de manera copiosa,
muerte sobre vida
cuando los sueños
no se personifican.
Personificadas
palabras huyendo
de la realidad.
Duras elecciones,
perdidos en el
detalle, analizado
el entendimiento,
duele la impotencia
cuando el corazón
enfrentado somete
a juicio cuanto
ve, observa, escucha
y anhela.
Instrusos del presente
viajan con fatasmas
traspasando el pasado
de presente en presente
aniquilando la esperanza.
Impotencia, rabia contenida
por lo que pudo ser y no
será si el miedo supera
la vida real.
Mendigos del futuro
llorando la ausencia,
¿qué sucedió?
Vivir la incertidumbre
conlleva al perpetuo
aislamiento de cada
sentido, aquellos
sentimientos
almacenados en
viejas bocas de
metro que lucharon
por la permanencia
de cada latido.

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