sábado, 6 de marzo de 2010

Mordiendo
la brevedad
sobre copas
frondosas.
Lluvia seca
sobre agrias
pupilas,
la voz dormida
mientras las
manos alcanzan
el cielo desde
una onírica
incompresión
desmedida.
Flotas, eres
un corto espacio
temporal sumido
en silencio.
Incandescencia
efímera en
constante
lucha por
una dudosa
eternidad.
La voz, su voz
el hilo conductor
perdido cuyo
último eslabón
fue encadenado
al recuerdo de
un abismo
pronunciado.
Las letras,
sus letras,
palabras
guardadas
en ese último
tren perdido.
Cajón de sastre
atormentado,
sastre cuyo
proyecto final
es la reconstrucción
de heridas.
Una herida abierta
sin ser cerrada,
un sastre cuyas
manos abrazan
Madrid.
Un alfarero en
cada esquina
moldeando
la realidad
tratando con
creatividad
el suelo pisado
por perdidos
cuerpos enfermizos
que dejaron a un
lado la esperanza
para prostituírse
ante unas puertas
cerradas y selladas.
¿Qué será de ti?
¿Qué será de nosotros?
Si los sueños tan solo
son juegos ópticos e
ilusorios.

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