martes, 6 de abril de 2010

Desapareces,
fundidos entre
leve brisa
pese a malos
tiempos, todo
se desvanece.
Los sueños
atrapados
en el pelo,
la sonrisa
de cada árbol,
de cada gesto.
Caminamos
sin detenernos
pero paralizando
el tiempo con
temblorosas
manos.
Verse reflejado
en luz diurna,
ahora bañados
en aquellas
lágrimas olvidadas
reímos al mostrar
viejos y dolorosos
recuerdos que
nos convirtieron
en naturaleza
despojándonos
de títeres y máscaras
que un día arrastraron
los cuerpos al miedo.
Ya no son examinadas
las palabras sino
los sentimientos,
aquellos pinceles
resucitados bailando
sobre el agua.
Bailando sobre el
color desconocido
de la ilusión.
Ser de nuevo
niño para aprender
a caminar a tu lado,
naturaleza explosiva
en su mayor proyecto
renovador del aliento
desvestido siendo
cada hoja un espejo
real insertada en
cada pestaña.

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