miércoles, 7 de abril de 2010

Ojalá....
Se aferraron
al último
segundo
como si
el mundo
fuera a
detenerse
en cualquier
momento.
Lucharon
besando
el instante
como si
la distancia
les empujara
a la aproximación.
Lectura inacabada
cerrando sus páginas,
¿porqué?
Incomprensión
aguda palpitando
entre los dedos
de escritores
muertos.
Hoy, ahora,
un presente
sepultado
entre cristales
que distorsionan
la percepción
del sueño.
Malabares
alrededor
de cadávares
ilusos.
Rozando el suelo
para alcanzar
lo que fue perdido
cuando la infancia
deseó madurar,
desdibujar
los propios pasos
para entender
porqué las
heridas siguen
en el mismo andén
que pisamos a
diario.

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