martes, 21 de septiembre de 2010

Flor débil,
debilidad
sumergida
en cristal.
Quema la
voz ante
la falta
de palabra.
Caídos los
párpados
duele cada
pétalo arrancado
del alma.
¿A quién acudirá
cuando nadie saboree
su fragancia?
Flor dolida, atrapada
en una tierra desangrada,
flor ceniza abrasada
por la arrogancia.
¿Dónde germinará
cuando el viento
arranque de su
amor la bondad?
Flor cansada, cansada
de sobrevivir en un
espejismo de realidades
maltratadas.
Flor de un mundo
no pensante pero
si pensado, ideado
paralelamente
en hogares
deshabitados,
Flor difuminada
en aquellos labios
desérticos cuyos
últimos versos
cayeron en un
profundo silencio.

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