domingo, 31 de octubre de 2010


Hoy bajo
un manto
frío te he
recordado.
He muerto
al cerrar los
ojos y sentir
lejanas lágrimas
en rostros
desconocidos.
Hoy he muerto
tras ver calles
ocupadas por
miradas sin
ser tu mirada
la que me besara.
La felicidad es
reconstruída
con pequeños
momentos mágicos
inertes en el acto
pero fielmente
recordados.
Olvidar quien
soy para saber
quie fui una vez.
Huyo cargando
constante angustia,
escondida en la memoria
desaparezco de una ciudad
que señala con sus manos
la tristeza.
Pinto sueños mientras
te alejas, atrapándote
en cada latido que se
debate entre la vida
y la muerte.
Muero para darte vida
siendo mi vida una
pesada lápida sobre
el pecho.

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