lunes, 25 de octubre de 2010


Un día
la inocente
sonrisa bailaba
en mi rostro
perpetuamente.
Un día crecí y fue
perdida, ¿dónde
vive ahora aquella
sonrisa?
Años de reconstrucción
perdidos, la perdí y no
volverá, la única esperanza
perdida.
Un día las palabras jugaban
en ella, ahora las solitarias
palabras son mecidas
desde el dolor tratando
de calmar la agónica
soledad.
Años muertos en la
desesperación, aquella
inocencia desgarrada
del seno, un adiós
en la boca mientras
el corazón usa sus
últimas fuerzas por
una sonrisa triste
escondida aún en
la recámara silenciosa
de un latido.
Hoy, tras inerte tiempo
enterrado el sueño
sepultó la esperanza
y tras ella el único
refugio.
Hoy desnuda ante un
desfigurado espejo
nacen los lamentos.
Olvidar, tan solo el
camino del olvido
para poder alcanzar
lo deseado, esa sonrisa
vagabunda que camina
paralelamente a seca
tristeza que mi pecho
trata de exiliar cuando
la frialdad asfixia la
sensibilidad.

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