domingo, 14 de noviembre de 2010


Ácido sobre
cada mejilla,
pupilas abrasadas.
Te busco, te llamo
en noche silenciosa.
Angustia, mi vida
se derrumba y
sin socorro la
esperanza es tan
solo un niño abandonado.
¿Dónde estás?
Negado a sentir cada
fuerte latido de mi
pecho te alejas
difuminando tu
rostro, dando cercanía
a la tristeza.
¿En qué momento
bajaste del barco?
¿En qué momento
dejé de ser amada
para convertirme
en una simple
amenaza?
Dolor, noches en vela
esperando tu llegada,
muerte sobre vida
vida sobre aquellas
cenizas que empolvaron
esta sonrisa.
Hoy soy muñeca
de trapo descorazonada
por frialdad, alto muro
frente a mí.
Muero.

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