sábado, 27 de noviembre de 2010


Adiós.
Ensangrentado
corazón cuya
fría esfera
lapidó una
ilusión.
Amar, amar
hasta salir
de tí y dormir
en su regazo.
No hubo palabras,
no hubo tan siquiera
un latido que demostrase
la pureza del sentimiento.
Caí para verte desde
la más profunda
soledad.
Y ahora, tengo una
caja cerrada junto
a una puerta mal
sellada.
Ahora no tengo nada,
ni sonrisa ni alma
pues mis besos
cayeron en el
eco de tu vacío.
No viste frente
a tí la luz,
arrojaste mi
luz a la ciega
oscuridad.
Adiós.
No supiste
latir junto a mi
desconcertante
e inestable cuerpo.
Adiós.

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