domingo, 29 de mayo de 2011

¿Porqué permitiste


desdibujar esa


sonrisa de la boca?


¿Hacia dónde vuela tu mirar?


Aquella flor marchita deseó


resucitar cuando todo,


absolutamente todo a tu


alrededor se nutre de


constante dolor.


Alma, alma mía


descorazonada.


¿Porqué dejaron


de brotar las lágrimas?


El brillo abandonó


ese verde mar,


ahora seco, azotado


por fuerte viento.


Cerrados los ojos


los pies comienzan


a recorrer ese


infinito tiempo


del recuerdo.


Esa eternidad


convertida en


huella indeleble


en el habla.


Silencio, no hay


más verdad que lo contado


por un paralizado tiempo


donde el alma es pared


y el corazón es convertido


en atónito espectador


de una vida encerrada


en cajas de cartón.


Sentada frente a ellos,


frente a ese yo cuestionador


y cuestionado.


Heridas en la


boca del estómago,


fluye el pensamiento,


el cuerpo es abandonado.







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