domingo, 24 de julio de 2011


Chirrían los tímpanos,
oídos ensangrentados
ante tantos desgraciados
momentos inmortalizados.
Rostros ocultos tras tristes
sonrisas que tratan de trepar
altos muros de rencor.
Días enfadados con el tiempo
por no permitirles vivir
como desean.
Piernas desnudas amoratadas,
doloridos huesos cubiertos
por alegres colores
escriben en la tierra
cada llanto, cada pena.
Solían decir aquellos
conocedores del amor
que el sendero es duro
y largo, que ese dulce
sacrificio a veces
era ensangrentado.
Dijeron tanto que tan
pocos pudieron sentir
ese apasionado beso
sobre la frente.
Dijeron analíticos
labios que el amor
era camino espinoso
pero tan solo era
decorado miedo.
Temor a depositar
alma y cuerpo
en manos de
dicho sentimiento.
Amor de valientes,
fuera de cualquier
proverbio,
amor de valientes
fuera de florituras
verbales.
Amor de actos,
amor no versificado
es aquel que tan solo
reside en nimios
detalles.
Amor se refugia en
intenso suspiro
de admiración
y no en suspiros
de posesión.
Cayeron rendidos
en perpetua contemplación
los amantes silenciosos
que descubrían sus rostros
ante intenso mirar enamorado.

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