viernes, 23 de septiembre de 2011

Sin imagen
ni sonido,
hoy morí
para ver
un mentiroso
corazón
refugiado en
la edad.
Hoy morí
viendo tu
vejez
reflejado
en mi agria
sonrisa.
Hoy murió
mi juventud
sin fotografías
ni sonidos
para escribir
su testamento
sobre ese cabello
golpeado por la
desazón de una
malquerencia.
Hoy morí viendo
el azahár tan y tan
lejano...

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