lunes, 19 de septiembre de 2011


A ti,
a ti que el tiempo
ha torturado.
A ti, cuyas dudas
asesinan los sueños,
siendo los sueños
enterrados bajo
direcciones
contradictorias.
Una canción se aferra
a la garganta, oprimiéndola
hasta tal punto que las
palabras tan solo pueden
ver la luz a través de
temblorosas manos.
Sobre ti derramo cada
lágrima, te baño en ellas
hasta verme reflejada.
Ahora, ya apenas
queda nada de aquella
mirada que un día
abrazó la vida de manera
ilusoria.
Desilusionada arrastro
con cansancio cada pie,
sin norte ni sur,
sin dirección concreta.
Tantos años soñados
para acabar deshaciéndolos
en este fría noche solitaria
cuando la luna no pudo ser
abrazada ni el sol
encontró refugio en
esos labios.
La suerte se dejó de
tonterías para golpear
cada mejilla.
Hoy duele hasta asfixiar
la sonrisa.
Mirada castigada,
afligida sin poder
soñar con mares
ni tierras lejanas,
inerte mirada
enamorada
respira aceleradamente
cerrando cada pestaña
con el fin de abandonar
esta vida ingrata.

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