sábado, 15 de octubre de 2011

Entre costuras

afiladas,

cae la respiración en

angustiosos torbellinos.

Cae, lo ligero es convertido

en forjado hierro cosido

a rotas lágrimas.

Elevación sin sentido

de razones para bañarse

en olvido.

Nueva vida.

Aquellas viejas danzas

quedaron apartadas

siendo ahora la música

el conductor de nuevos latidos.

Latidos perdidos ansiosos

de descubrimiento

bajo esa luna reflejada

la soledad sonrió,

besó el dolor

dando consuelo

a días extraños

anclados en las manos.

Cuando todo simulaba

estar perdido un rayo

de luz dio

un nuevo nacimiento.

Lo muerto encontró

vida.

La vida encontró consuelo.

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