domingo, 9 de octubre de 2011

Todos soñaron,

cayeron en ese

estado melancólico

donde la vida

apenas dolía.

Separada la mente del

cuerpo viajaron a través

de un idílico tiempo.

Ese tiempo donde podían

amar sin sufrir

y sufrir sin dolor

tan sólo por obtener

pasionales besos.

Contradicción.

Amamos los sueños

para olvidar la realidad,

cegados caminamos

sin dirección.

Silencio.

Los ojos se abrieron.

Soledad bajo altos

cipreses encaminan

los latidos hacia un

sepultado sentimiento.


Un torbellino anclado en

el cuello asfixia la esperanza

en cada pupila.

Muerte en vida

todo nace y fallece

en el momento

de la observación.

Recuerdo,

todo lo amado fue convertido

en débil instante histórico

fielmente grabado

en cada pared que abraza

este destrozado cielo.

El mundo en temblorosas

manos tiene miedo de vivir,

todo cae en un infinito

demasiado visible

tan rodeado de sonrisas

cuando la mía tan sólo

desea llorar.

¿Porqué?

Autodestrucción.


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