domingo, 2 de octubre de 2011



Volver,

punto de partida

sin retorno.

Punto atormentado

en un cielo indefinido.

Volver sin mirar,

sin observación,

sin latidos en las

pupilas.

Hoy duermen los ojos

en aquella vieja ventana

testigo de tantas voces

calladas.

Caminar sobre heridas

abiertas pisándolas

melancólicamente

hasta ocultarlas

tras el reflejo de un

muerto día.

Volver a caminar sobre

nuevos días para olvidar

aquellos que viajaron

fugazmente hacia

rincones desérticos.

Huyeron los recuerdos

de las lágrimas,

huyeron para no ser

llorados en silencio.

Un miedo juega a seducir

haciendo temblar cada

átomo dando nacimiento

a microcosmos

ilusorios.

Convertidos de nuevo

en títeres ante un

ingrato amanecer

la soledad crece

abrazada al

desaliento.

Juego.

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