lunes, 12 de diciembre de 2011


Desértico amor
nacido de las entrañas.
Entrañas que ahora
bailan solitarias
en noche amarga.
Tan gran deseo fue
el amar, que el propio
amor durmió
profundo sueño
en este frio invierno
incendiado por el eco
de una tristeza
cubierta de gélidas
palabras.
Bailan las notas sobre
extraña sensación poco
solidaria.
Ahora, ese infinito
instante de recuerdo
cristalizado en
temblorosas manos, llora
de manera tan amarga
y ensangrentada.
Ese ahora en el cuál
trazastes líneas
con el fin de desterrar
cálida pasión.
Soledad callada
con compasiva mirada.
Soledad versificada
e hiriente anclada
en profunda herida
tras tu mirada.

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