viernes, 27 de enero de 2012


A ti, que tantas
veces te alejaste.
A ti,
eternizado en el corazón,
y este corazón ahora
desintegrado
da los últimos
suspiros antes
del anochecer.
Caerán los planetas junto
a las estrellas,
dejando esa luna que nos
amó desconsolada.
Pisando un frío
Sol, fui abrazada
por el desamparo.
Ya no queda nada.
Vacio.
Un temblor recorriendo
débil cuerpo tras haber
amado más de lo debido.
Y los minutos no soportan
vivir, no pueden
respirar este
amargo viento.
Rostro abrasado por
salada agua,
punzante dolor en
la mirada que
hoy cayó tras una
puerta cerrada.
Y los sueños se ríen
de mi,
señalándome irónicamente
con frialdad.
De nuevo un vacio seco
en las manos
estrechando mi alma
hasta asfixiarla.
No habrá mas despertares
ni dulces amaneceres.
Soledad.
Pienso en ti y
el mundo se rompe
bajo temblorosos
tobillos perdidos
en una agónica
realidad.
Nada.
Fuertes olas rompen
en el cristalino
nublando la mente
hasta asesinar la
sonrisa dibujada
cuando me abrazabas.
¿Qué serán de esos
abrazos?
¿Qué serán sin nosotros?
Dolor.

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