martes, 28 de febrero de 2012


Limpiando cada
huella,
cada rastro envejecido
de ese suelo que tú
mismo bañaste en
sangre.
Huye el corazón
de este quebrado
cuerpo.
Corre demasiado
rápido hasta
perderse en el
tiempo.
Triste tiempo
que desea ser
arrancado.
Sin raíces, sin
aliento, desea
contemplar nuevos
universos
donde cada herida
quede sepultada
por una nueva sonrisa.
Mañana sentirás este
intenso dolor que hoy
vacío con desconsuelo.
Llorarás ácidamente
cada egoísmo pintado
con tus propios gestos.
Morderás polvo,
aquel que nubló
tu mirada.
Morderás eterna soledad
y llorará tu cuerpo
desde el vientre hasta las
manos siendo castigado
por este dolor sembrado.
Vendrá la culpabilidad,
gritarás perplejo al cielo
buscando ese sueño.
Nada, tétrico vacio
en tu boca sostendrá
la edad hasta dejarte
marchar.
Ya no estaré,
viajaré junto al sueño
para lograr aquellos
que no nacieron a tu lado.

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