sábado, 4 de febrero de 2012

Profundo dolor
dibujado sobre
entristecida piel.
Rabiosa pena
impotente
ante el miedo
de ese enamoramiento.
Miedo, el cuál me
desterró al odio,
aquella lejana
tierra donde
no había un
"nosotros".
Infinita pena
hiere mi costado,
haciéndolo sangrar
al ver la realidad
a la cuál me llevaste
mientras cogías mi
temblorosa mano.
Tempestad.
Infatigable esperanza
me retuvo demasiado tiempo
soñando a tu lado.
Al despertar esa luz
cegó cada sentimiento
desanimando el corazón,
ahogandolo en el propio
pensamiento.
No deseaba atención
sino lucha
pero no buscaba
una batalla sino amor.
Donde fueron depositados
los besos ahora yacen
adormecidas aquellas
patadas en la boca.

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