domingo, 12 de febrero de 2012


Sin rostro,
los pies caminan
deprisa, se alejan
de la vida.
Huyen del día
para fundirse con
frías noches.
Pies ensangrentados
corren hacia esa
lejana estrella
para esconder
la tristeza.
Deseos, saco roto
de sueños que un
día alcanzaron su mayor
esplendor para luego
ser arrebatados.
No me lleves a aquel
frío lugar de nuevo,
no me golpees con
silenciosas miradas.
Abrázame y te daré
mi vida, bésame
y renacerán de nuevo
aquellos sueños que
tuvimos mientras
juntos remábamos.
Oceáno, tantas olas
rompieron contra
este cuerpo que
ahora duerme
a la deriva esperando
ser encontrado.
No permitas que
siga perdida en
la distancia.
Búscame para poder
ser yo la que te abrace.
Búscame y no dejes
que el dolor siga
anclado en mi corazón.
Grito y todo queda
en tenebroso eco.
¿Dónde estás amor?
¿Dónde estás?
Te busco y solo
veo una sombra,
te busco y solo
encuentro profunda
herida en mi estómago.
Tengo miedo a ser
olvido,
terrible miedo que
me golpea cada segundo
que respiro.
Cierro los ojos
para poder verte,
cuando los abro no estás
y descorazonada
entrego el corazón
al sufrimiento.

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