domingo, 18 de marzo de 2012

Dulce soplo
sobre aquella
piel que lloraba.
Nuevo viento
en la mirada
dibujando
finas líneas
hasta completar
el soñado horizonte.
Y el miedo se
difumina entre
temblorosa sonrisa.
Las palabras visten
trajes nuevos,
cada sonido, cada
momento se tiñen
de brillo.
No hay oscuridad
ni lamentos,
los tobillos dejaron
de quebrar el paso
para seguir caminando.
Pequeñas golondrinas
con rostro propio
se miran en la lejanía
convirtiendo las raíces
en nuevo refugio soñado.
Vida.

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