domingo, 11 de marzo de 2012


Eternizada espera
la del beso deseado.
¿Existirá?
¿Nacerá de aquel
que habita lo soñado?
Eternizada espera
con temblorosos
ojos cerrados.
Llueven lágrimas
tan ácidas
que consumida la tierra
el corazón deshabitado
se inhunda de profunda
pena.
Larga espera la de aquel
soñador que desea y no
es deseado.
Flores en la boca,
tan secas y olvidadas,
leve vuelo de mariposa
¿dónde estás?
Bebiendo cenizas,
pulmones encharcados
de melancolía.
Ojos cosidos miran
la realidad con tan fuerte
desgarro que las
entrañas tan solo
son el refugio de
un amargo tiempo
encerrado.

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