miércoles, 11 de abril de 2012


Bajo tantas esferas,
prismas, ópticas,
luces y sombras.
Allí, en aquel pequeño
paraíso residieron
las almas.
Miradas perpetuadas
en el olvido
lloran separadas
lo que el tiempo
aniquiló cruelmente.
Hoy.
¿Quién soy?
Tiembla el pulso
al escribir cada
verso o cada
palabra.
Tambaleándose
las ventanas
la piel es acariciada
por un soplo frío
amargo, tan agridulce
que el miedo entra de
lleno en gélida piel
abandonada.
¿Quién fui?
Nada.
Viaja solitaria violeta
en oscura tierra,
llora cada orquídea
que nace.
Nacen sentimientos
muertos que desean
respirar nuevo viento.
Corazón ahogado,
preocupado más
por el recuerdo
que por un nuevo
mirar pintado en
las manos.
Y tú, que estás aquí
caminando sentado
junto a mí.
Tú que viajaste
demasiado lejos
borrando las huellas
del sufrimiento.
¿Dónde estás
en entristecida
tarde de abril?
Envuelto en agónico
oleaje las horas resucitan
levemente y con demasiado
miedo cada desdibujada
sonrisa.
Felicidad o miedo,
aún viajan enloquecidos
los momentos,
marcando palmo a palmo
cada latido desconocido
que siento.
Amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario