viernes, 13 de abril de 2012

No vuelve el mirar.
La primavera dejó
su esencia convirtiéndose
en eterno invierno
acongojado.
Fuerte tormenta
la de este corazón
solitario.
Aquella voz que
cantaba,
lejana quedó
rezagada.
No vuelve la luz,
tan sólo parpadea
levemente en
constante confusión.
Hoy llora el alma
pues la primavera
no es aquella que
un día nos abrazó.
Los días nacen y
mueren bañados
en sudor frío.
Y el corazón, ¿qué
le ocurre?
Sigue atrapado
en dos universos
paralelos
en constante
abatimiento.
Corren las palabras,
enloquecen los
versos.
Alma torturada
por un infinito e
intenso silencio.
Rostro cambiante
maquillado de ilusión.
Soledad cosida a cada
herida no cicatrizada.
Bañada la oscuridad
con la sagre de enamorados
olvidados la vida
cose las últimas
fuerzas mientras
contempla desesperada
el sufrimiento de un
amor extinguido
en plomizas retinas
desengañadas.
Viejos sueños para
tan joven soñador.

No hay comentarios:

Publicar un comentario