jueves, 19 de abril de 2012

Su nombre fue
llamado.
Un corazón deseó
ser de nuevo abierto.
Ante su voz el rostro
desencajado guardó
silencio.
Amarga agua brotó
de las mejillas
mientras un doloroso
silencio marcó la
despedida.
El amanecer quiso
escuchar lo que
el tiempo dejó
de decir.
Hoy el día quiso
saber más de ti,
amar aquello
perdido.
Hoy, en el amanecer
el sentimiento deseó
revivir con fuerza
hasta envolverte
en solitario regazo.
Frío.
La mirada emana
inertes palabras
que temen ser
perdidas en el
abismo.
Descarnado sentimiento
hundido.
Hoy oscurece la respiración
en un te quiero adormecido.

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