jueves, 31 de mayo de 2012

"El amor es una bellísima flor, pero hay que tener el coraje de ir a recogerla al borde de un precipicio."
Stendhal.


No regresó,
y en el artificio
de una decorada
ciudad ella
desvistió el pecho.
Abrió el corazón,
lo desnudó lentamente
esperando su regreso.
No regresó,
el deseado beso murió
en manos noctámbulas.
Y en la nocturnidad
ella muere recordando
que no volverán a nacer
los sueños.
No regresó,
hoy el viento golpea
el rostro.
No regresó,
ella murió desde
el silencio.
No regresó,
caminó por ficticios
senderos bañando
de alcoholizadas
lágrimas lo que
quizás un día
sintió.
Ella esperó.
Desde la ventana
la sombra de una
luna amarga
le mostró que
no volvería a ser
amada.
Él no regresó,
no regresará
para abrazarla.
No regresará para
amarla.
Todo murió
en el momento
que el silenció
enterró cada
nombre, cada
suspiro.
No regresará y
la vida dejó
la respiración
para lamentar
las noches perdidas.
Mastica con agonía
la verdad, ama
el espectro de
su realidad.
Y le espera desde
el dolor deseando
dichoso final.
Pero no volverá  y
las estaciones no pararán,
las estaciones no hablarán
de pasionales miradas,
ni de dulces latidos
esféricos.
Desierto.

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