miércoles, 9 de mayo de 2012



Ella recuerda lo
perdido.
Llora ante el
recuerdo perdido
de aquello tan
amado.
Aquello tan  amado
y  borrado por el
tiempo.
Luchó por grabar
su rostro, cada gesto.
Luchó contra la
mala  memoria.
Envejeció tras
el delirante olvido
de los amantes
perdidos.
Ahora, años luz
de provocado
olvido yace
en cada calle
de Madrid
para poder
reconstruír
ese mosaíco
donde los
sueños fueron
escritos.
Angustiado tapiz
esta ciudad
agonizante
donde ella
caduca esperando
su llegada.
Él no llegará,
no vendrá para
darle auxilio.
Perdida sigue
ilusa con punzante
y extraño dolor
enquistado en el
pecho.
Se ahoga, muere conforme
pierde el rostro del
amado.
Muere conforme aquella
voz se funde con
frío viento que 
envuelve hoy
este quebrado suelo.

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