viernes, 18 de mayo de 2012



Hoy en cenizo cielo,
hoy siendo convertido
en ensombrecido
pensamiento.
Hoy no desea el
cuerpo levantarse.
Hoy tan solo desea
bañarse en lágrimas
de amor.
Anhelo.
Caen los horizontes dando
paso a pronunciado
silencio.
Muere.
Ella muere olvidada
en desconocidos
brazos.
Ella tan solo fue
una compañia,
un simple juego.
Alto precio fue
pagado,
alto precio pagado
por semillas de sufrimiento
cosidas a un alma
enamorada.
El consuelo no encuentra
su momento,
el consuelo desapareció.
¿Y qué vida es la que
muere sin amor?
Hoy atardece demasiado
solitario y en la noche
olvidará lo que pudo ser
y tan solo se quedó en
el esbozo quebrado
de un sueño.
Cansado cansacio
abatido por extraño
dolor sembrado.
Soledad.
Todo se cubre de negro
cuando ese antiguo y
caduco amor decide pisar
este descarnado rostro
condenado a amar y no
ser amado.
Y aquella Luna que nos refugió
lejana queda,
como lejanos quedan los sueños.
¿Y qué soy sin los sueños?
Nada.
Tan solo amargo adiós.

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