lunes, 18 de junio de 2012

Ciego,
nublado cielo
bajo herido costado.
Moribundo corazón
alimentándose de ácida
lluvia.
Lluvia nacida de
tus frías manos.
Caminas tambaleándote
en la nocturnidad
efímera de un
tétrico escenario.

Solitario,
tú hablabas de soledad
cuando mi corazón
se bañaba de eternidad.
Hablabas callando
mis labios, esos
que no te volverán a
besar.
Labios que yacen
melancólicos
en un temido
desengaño.
Hablabas mientras
las promesas
se deshacían
en tu falsedad.
Hablabas mientras
dejabas morir
en tu boca
el amor que mi pecho
deseó darte.
Como buen titiritero
vestias las palabras
para cada función,
donde tan solo
la muerte se
anticipaba a la
traición.
Y en la decepción
de una mirada tu rostro
es desfigurado,
arrancado de
cada poro, de cada
suspiro.
En la decepción de la
mirada tu rostro es
un simple vacio extraño.
Aquel vacio donde
obligaste a callar,
donde imponías la
razón egoísta
de ese duro golpe
en el estómago.
En la decepción
de esta atormentada
noche fuiste, eres, serás
solitario egoísmo
condenado a ser
olvidado.

2 comentarios: