miércoles, 13 de junio de 2012

Ya no suena la
música.
Mediodía,
sillas vacias,
ojos en busca
de  dulces
melodías.
Hoy, aquella que
deseó de nuevo
vivir ha enterrado
la esperanza
lanzándose
de nuevo al
precipicio de
un amor sangriento.
Hoy de nuevo la
soledad estrena
amargo silencio.
La esperanza
del reencuentro
queda adormecida
como duermen
los osos en el
cielo.
Y de este nuevo
adiós nacerán
versos destrozados
atados a inerte
corazón desconsolado.
Hoy de nuevo ha fallecido
la que sentada caminaba
esperando su llegada.
Hoy nacen del vacío el
sabor amargo de
fallida amatoria.
Y cuándo busques el
rocío de la aurora
te dirán las flores que
marchó al desértico
hielo.
Te dirán las flores que
el rocío murió
en evaporada
espera.




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