lunes, 1 de octubre de 2012

http://youtu.be/s2VzLn6DMCE


Agua.
Pequeñas gotas
mastican mi cuerpo.
Cuerpo que corre
en busca de lo perdido
en esta desnutrida ciudad
donde amar sale demasiado
caro.
Agua que adormece mi
cuerpo hasta asfixiarlo.
Desde Gran Vía hasta Sol
nocturna luz nubla el
entendimiento.
¿Para qué amar si ese
"te quiero" es encerrado
vilmente con dureza?
Dicen que todo muere,
que lo sentido en un
futuro será una sonrisa.
Dicen que nada permanece,
que todo viaja junto al viento
del olvido.
Dicen y dicen los que no
sienten amor infinito
que es fácil vestirse de
olvido cuando las heridas
derribaron ese soñado
universo.
Hablan de facilidades
quienes no supieron
amar.
¿Y qué ocurre si amas
hasta la dolencia,
hasta el punto que dejas
la existencia para refugiarte
en lo amado?
Nada.
No ocurre nada salvo
profundas grietas
en el estómago
que te recuerdan que
moriste amando
y que ahora tan solo
eres pequeña molestia
en esa conciencia que
te enterró cuando caíste
debilitada por su
malquerer.


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