lunes, 12 de noviembre de 2012

Caen las hojas
junto a los
párpados.
Aquellos que retienen
cuantas palabras fueron
escritas.
Caen las hojas en honor
a un frío invierno
que golpea con furia
desnudo cuerpo.
Caen las hojas que años
atrás eran pisadas
con felicidad.
Ahora son tan solo
hojas, pequeños lienzos
sin nada escrito.
Pequeños retratos de
una soledad.
Caen los amantes poniéndose
en pie el agua que brota de
las lágrimas.
Y en tu anestesiado corazón
siguen bailando falsas máscaras
que cubren tus años futuros
de amarga soledad.
Si años atrás hubiera sido
elegido un camino paralelo
este corazón no estaría
sufriendo como sufre
ante el egoísmo de un silencio
maltratador.
Ese silencio que escupe sobre
cada átomo esperanzador.
Si tiempo atrás la esperanza no
le hubiese abrazado, hoy no
nacerían de nuevo las lágrimas
ni la angustia.
Hoy sería yo amante y amada
en brazos de un buen y verdadero
amor y no en brazos de ese
amor mutilado que fue sembrado
por ese viejo egoísmo.

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