miércoles, 12 de diciembre de 2012





Dos de mayo
en pleno diciembre,
corren los niños
recorriendo una
infancia caduca.
Son los niños que
juegan a ser
niños en un dos de mayo
solitario donde solitarios
juegan los ecos de un
recién fallecido pasado.
En un dos de mayo vestido
de invierno frío los niños
se alejan siendo difuminadas
sus miradas.
Pensativos observan quienes
serán mañana, quizás un
ejecutivo, quizas un
músico o puede
que simplemente
sean reducidos a un
simple grito callado
en un universo oprimido.
Y aquellos inocentes castillos
serán convertidos en miedos
y esos miedos circulares
en la eterna duda.
Amar y ser amado,
amar sin ser amado,
¿qué es el amor?
El niño no quiso ser
niño para entregarse
al eterno abismo de los
besos perdidos.
El niño olvidó en
este mayo de diciembre
que el universo es un simple
círculo del cosmos al
desamor.


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