jueves, 20 de diciembre de 2012




 
 
De sueños se vestía
 cada soñador
mientras corría
 al encuentro
del perdido rostro.
De sueños se vistieron
los amantes tras ser
atrapados por sedienta
tierra.
Tierra asfixiante la
de este día,
tierra escondida
entre bambalinas.
 Y tú que clavaste
pequeñas y sanquinarias
agujas en el costado
de aquel pequeño
sueño que caminaba
en una habitación
vacía levantaste
irónicamente
fría mirada
convirtiendo la calidez
en fría espina hundida en
la herida.
Y tú que pintabas educadas
sonrisas moldeaste cada
gesto creando sangre
de seco y masticado
barro.
Barro que ahora
duerme en la retina,
barro pegado al iris
y es el iris quien esboza
ligeras lágrimas sobre pesados
recuerdos solitarios en esta
nocturnidad maldita.
Días falsificados, días enlazados
a tétrica lucha por una vida
que no es vida sino consecución
de días.
Vida que no es vida sino duplicación
de amargas horas perdidas en
un café edulcorado.
Minutos, horas, rabia,
ira, vida.
Consecución de gestos
guardados en la lejanía de
una palabra aún no escrita.
Vida-
 


No hay comentarios:

Publicar un comentario