jueves, 4 de abril de 2013

 
 
Ocultada sombra
enredada en su
pelo.
Macabra sombra
 que acarició
el último lamento
de su pecho
arrancando el
poco corazón
que le quedaba.
A menudo
los días lloran
abrazados a una
noche solitaria.
Lloran con frecuencia
 los hombres en busca
de aquella dorada
infancia.
Aquellos tiempos
que guardados
en cristal de bohemia
recuerdan lo que
un día pudieron ser
y no podrán ser
por esta realidad
putrefacta.
Bailan en soledad
las estrellas,
siguen bailando
los interrogantes
en este caótico
instante donde
todo se da por
perdido.
¿Y quién pintará
de nuevo la felicidad
en su sonrisa?
 

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