viernes, 24 de mayo de 2013

¿Porqué dejaste
de mirar?
Sí, de mirar cuanto
tuviste, de mirar
cuanto te besó.
¿Porqué dejaste
de besar los besos
que lejanos ahora
quedan suspendidos
entre suspiros amargos
y que no dejan que
el sueño acaricie
la realidad?
Ciego, estás ciego,
dejaste escapar
el único átomo
de amor para
quedarte con
un Madrid solitario
que dice mucho
y hace poco
en esta fría
primavera de
mayo.
Tan solo queda
un ahora encerrado
en un ayer que sigue
llorando las horas
en las que pudiste
hacerme feliz.
Horas encerradas
en llanto seco
descuartizado
que te recuerdan
como vil herida
sangrienta.

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