lunes, 3 de junio de 2013



Sobre la suspensión
de puntos suspensivos
son arrancados los
momentos.
Atrapado  entre
cristales, sientes
como pequeños
prismas muerden
el estómago.
Ya no queda nada,
nada que te sujete
con firmeza en la
tierra prometida.
Te miras, te tocas
suavemente lamiendo
palmo a palmo esta
amarga soledad que
te rodea.
Ni tu lengua ni tus
manos sienten.
Caes en el caótico
infinito de un Nada.
Observas, te observan
te golpean, no levantas
cabeza.
Caes y caes, engulles
irónicamente piedras
ajenas.
Quieres pero no
puedes, recorres
de nuevo las entrañas
de una gran ciudad
que te consume  mientras
consumes la poca energía
que te queda.
Te detienes, sigues
perdido sobre esa
línea divisoria
de puntos suspensivos.
Te sigues consumiendo
entre largas caladas
de  autoengaño.
Te has convertido
en un coleccionista
de calendarios,
de días gemelos
que no dicen nada.
Te limitas a estar
limitado por lo que
el gran titiritero
ordena.
Despiertas solo
en la cama, comes
solo, sueñas sólo,
mientras dejas morir
 
 idiotizado cada año.
Juegas con el destino
como un pequeño
niño, bailas sobre
la tumba de los
recuerdos.
Huyes tratando
de deshacerte
de ti pues te has
convertido en un
impedimento.
Tú que lo pudiste tener
todo  y decidiste ser
una falsificación,
un simple muñeco
 de trapo conformista,
un simple muñeco
atrapado en una
travestida sociedad
que habla mucho y
dice poco.
Señoras  y señores
bienvenidos a la era
de la No acción,
a la era de los niños
abandonados,
bienvenidos a la era
donde amar sale
caro y arrancar
corazones se reparte
de manera gratuita
en los mercados.
¿Dónde está la
verdadera razón
del ser humano?
 

.

 

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