martes, 2 de julio de 2013

hoy

 
 
Heridas que no
 
son grabadas con
 
acero en la piel,
 
son heridas que
 
ahí quedan,
 
enquistadas
 
entre una piel
 
debilitada y
 
una carne cansada
 
de esperar que todo
 
vaya bien.
 
Heridas que ancladas
 
en el alma llaman
 
a tu puerta una y otra
 
vez.
 
Heridas indigestas
 
que vomitan el
 
poco corazón que
 
te queda por latir.
 
 
Atrapados por el
 
ayer, retenidos,
 
aferrados al último
 
recuerdo.
 
La herida te muerde,
 
te come, te roba
 
cada sonrisa que
 
amanece.
Heridas que prostituyen
el lamento en cada
esquina de cada
cuerpo.
 
Entre el ayer y el
 
hoy caminan con
 
burlas, señalándote,
 
riéndose de ti
 
hasta enloquecer
 
tus sentidos.
 
Sin hablarte,
 
enmudecen los
 
sentimientos .
 
 
Hoy las heridas
 
sangran y el cielo
 
ha perdido  la razón
 
de ser.

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