domingo, 29 de septiembre de 2013


Caídas.
Mastican los dientes
el polvo de una nueva
lágrima.
Tras el caer toca
levantarse.
¿Para qué despertar
o ponerse en pie si la
mirada se perdió hace ya
demasiado tiempo?
Mentiras tras mentiras
y un corazón deshabitado
encerrado cada día en 
una habitación vacía
llena de retratos imaginarios
que escriben cada recuerdo
como si ayer mismo  
estuvieran las violetas
creciendo en el corazón.
En cambio, ahora esas
violetas fueron descuartizadas
con puñales, machacadas
vilmente por la naturaleza
de quien no supo amar
ni ser amado.
Soledad 

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