viernes, 6 de diciembre de 2013




Te siento, te pienso,
dulzura.
Te siento y te pienso
Dulce estremecimiento
que rompe hoy
la distancia.
Te siento,
te pienso,
te pienso
hasta sentirte,
hasta deslizar
mis dedos por
tu carne, por
cada rincón
exquisito de
tu cuerpo,
rozando
levemente tu
alma.
Fuente inagotable
de vida concentrada
en mi pequeño pecho.
Te pienso hasta vestir
mis cansados ojos
con tu existencia.
Te pienso hasta tocarte
bajo este azul negro
tan y tan gélido,
bajo este manto
al que llaman cielo,
ese cielo que nos
separa.
Te pienso hasta
rozar la línea
del enamoramiento,
estremezco, beso
poco a poco
de nuevo todo tu
rostro, lo beso
delicadamente
posando cada
grieta de mis labios,
posando cada suspiro,
cada palabra.
Beso tu rostro
mientras me fundo
con tu carne
aproximándome
lentamente hacia
tu alma.
Te pienso hasta
sentirte de nuevo.
Tratando de romper
el sonido, la distancia,
la tierra, el cielo.
Hoy rompo el ocaso,
hoy rompo el hoy,
rompo el ahora
deseando que mañana
nos convirtamos
en amor eterno.
Hoy dormiré en tu
latido de mi latido,
mañana despertaré
en el corazón de
soñada vida.
Pero es ahora cuando
un te quiero nace
de mis entrañas
recorriendo mi
debilidad,
llevándome allí,
a aquel lugar
donde tú y yo
dejamos de ser,
a ese lugar
donde somos
perfecto beso
del amor,
perfecta carne,
perfecto latido
de alma que
ama y es amada.


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