jueves, 12 de enero de 2017

Ahyoka

Tus callados ojos
no necesitan hablar.
Dicen tanto que el
mundo sonríe enamorado.
Tan enamorado de ti
que no desea perderse
ningún segundo de tus
minutos, ningún minuto
de tus dulces horas,
ninguna hora de tus días.
El mundo te necesita tanto
que su universo se estremece
cada vez que escucha el
eco de tus latidos.
Fue el número trece
quien vistió el mes de
abril con flores.
Fue el día trece de abril
de hace veintiún meses
cuando del más absoluto
dolor naciste tú.
Hace veintiún meses no
conocíamos el concepto
de eternidad, ni el de perfección,
ni tantos otros términos que fuiste
tú quien puso fin a nuestra ignorancia
bañándonos cada día con
infinita sabiduría.
No se qué tendrá la maternidad
que tanto atrapa.
Que ahora soy yo quien no
desea perderse ni un segundo de
tus minutos, ni un minuto de tus horas,
ni una hora de tu día a día.

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